Balés, un puerto que desconocía hasta la edición del reciente pasado Tour. Un puerto que me maravilló desde el sofá. Balés, Balés, Balés haciéndose un hueco en el disco duro de la ilusión. Un punto de salida, un mapa de carreteras, o como a mí me gusta nombrarlos, un guión de aventuras, un punto intermedio con total protagonismo: Balés y de nuevo al cobijo del descanso. Todo está listo, en los bolsillo dos barritas MegaJack, el teléfono, un ladrón de instantáneas y un guía fotocopiado y mal doblado para disipar la disyuntiva de la alternativa correcta. Puesta en marcha pasadas las 11:00 am con un cielo marítimo y un viento serrador. Primera tuerca a los pocos quilómetros. Portillón desde Bassots. 8,6 kms al 6,8%.
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| Portillon |
Compás rítmico, sin prisas, sin pausas, protegido por la masa forestal, abrigado por el silencio de la tranquilidad. Pocos coches rompen el decorado. Corono y me lanzo. Velocidad de descenso rápida. Aparto el pensamiento que me flashea: ¡Joder cómo baja y joder cómo subirá! Queda mucho para convertir la bajada en subida. Bagnères de Luchon, huele a ciclismo. Banderolas con cuerda propia siguen latentes desde el día en que El Tour colocó su chincheta sobre esta localidad.
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| Hotel de La Ville. Bienvenido Ciclista. |
Paso fulgurante y segunda tuerca del día: Peyresourde desde Luchón. 15,3 kms al 6,10%. Puerto abierto y cielo cerrado, adiós a la compañía del rayo caluroso. Quizás la despedida sea en el descenso porque ahora me sigue acompañando algún resquicio.
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| Peyresourde |
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| De Paella a Paella |
Ranura del maillot abierta de par en par queriendo dar la bienvenida al soplo de aire fresco. Corono con el punto y final de mi soplido. Escudo contra el viento cerrado hasta el cuello. Danza de curvas, me dejo llevar. Derecha, izquierda, pon el freno y gira de nuevo. Mi concubina se despide en un recta. Quizás tengamos otro encuentro, quizás tengamos otro baile, quizás... Carretera intermitentemente transitada de Arreau a Hèchettes. Rápido se olvida. Mazauou, Montsérié, Nestier, Saint Bertrand des Comminges y Mauléon Barrousse. Carretera demasiado vieja para quienes se mueven con combustible, carretera demasiado bella para quienes nos desplazamos con las bielas.
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| Ruido de ojas |
De nuevo silencio, de nuevo el colorido de la naturaleza, tiempo detenido como percepción, sueños que traspasan la frontera de la realidad: Luchón por Port de Balés. Tercera tuerca del día: 19 kms al 6,3%. Plataforma mágica.
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| Balés |
Huellas de Tour cicatrizan su piel, velo sensual. Demasiado pronto para mostrarse. Juega conmigo me dice.
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| Velo |
Se exhibe y se esconde. Insisto y la veo. La Belleza está a 1.755 metros.
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| El cansancio del cortejo |
Sudor frío cuando pienso en como descendieron el puerto. Otra pasta, desde luego. Pongo el freno y disfruto. Agarro a mi concubina y danzamos al son de las curvas. Chanson Française. Luchón me acoge por segunda vez y aprieta la cuarta tuerca del día. Portillón desde Bagnères de Luchón. 10,2 kms al 6,5 %. Me arrastro, pero con el ímpetu del japo lo escalo y en lo alto la orquesta del descenso ya ha cerrado y mi concubina se ha ido con otro cuadro. Bajada tranquila, no hay pareja de baile que cambie mi ritmo. Vielha como destino, más bien como cobijo me recibe. 7h50' de vida. 194 kms de vida. 4.600 metros de vida. Ducha, cena y me estiro con las piernas ardiendo después de un masaje de Wasabi...