
Paris-Roubaix un escenario dramático con 32 apariciones del diablo empedrado, una frágil línea envenenada que te empuja hacia el infierno por un recorrido espeluznante, inigualable, inexplicable. Una prueba en la cual la tecnología no tiene cabida. Nada ni nadie puede minimizar el impacto incesante de los pavés. Sacudidas que se inyectan en los dedos, en las manos, en las muñecas, en los antebrazos y en los bíceps. Vibraciones envenenadas sin antídoto para su cura. Tan sólo puedes pedalear para salir cuanto antes del pavé, y la salida cada vez se aleja más y cada vez hay menos fuerzas para atravesar el infierno. Sumas kilómetros y más kilómetros, restas pavés y más pavés. Pero esta resta no es alentadora. De nada sirve saber que ya sólo restan 5 tramos de pavés. Que ya has podido superar 27 tramos. El positivismo no se implanta en esta prueba. Eres consciente que TODAVÍA quedan 4 entradas en la sala de tortura. Y tu cuerpo pide clemencia, misericordia. Pero estas peticiones no son aceptadas. Avanzas abatido, desnudo, desposeído de cualquier atisbo de lucha y de garra. Avanzas como un espectro, sin orden ni mando y de repente te encuentras en el velódromo. Una pista que te hace renacer. Un velódromo que se ilumina. Un velódromo que te proyecta hacia el cielo. Un velódromo que hace desaparecer cualquier dolencia. Un paraíso a la salida del infierno. Así es la Paris-Roubaix: Un INFIERNO con salida hacia el PARAISO.

Con Josef "Miguelón" antes y después de la PR


Con los compañeros de aventura: Josef, Jesús, Dieguito, Joan y Mayo
Espectacular es la Paris-Roubaix pero más espectacular es el potencial de Josef y Mayo. ¡Qué fortaleza han demostrado! Jesús, Diego y un servidor experimentamos en primera mano las sensaciones de la fortaleza, la debilidad, la energía, la pájara, la excitación y el abatimiento. Y tiramos de aquello que hace grande a los ciclistas en los momentos amargos, la tozudez de nuestras ganas por acabar lo que empezamos. Joan, experimentado conocedor de la Paris-Roubaix nos demostró durante todo el recorrido su pasión por esta prueba y corrió los 255 kms de la prueba con la felicidad tatuada en su rostro.
Borja nos acompañó, no sólo durante toda la prueba, sino prácticamente durante todo el fin de semana. Nos devolvió de Roubaix a Compiègne el sábado por la tarde y nos adelantó cómo se las gasta el diablo en el Norte. Gracias por todo Borja y Aitana (su santa pareja jeje)
BorjaTODAS LAS FOTOS DE LA PARIS - ROUBAIX
9 comentarios:
Impresionanate.Que envidia me dais.Ojala algún dia pueda hacer esta clásica que tanto he visto por la tele.
Exelente crónica Javi y buenas fotos.
Tomás si sueñas con la Paris Roubaix, haz volar esos sueños. Es increíble la vivencia de los Pavés.
makinas,makinas !!
el infierno del norte al zurrón.... no me pierdo por la tv nunca la paris-roubaix por que es la esencia del ciclismo en estado puro....
me alegro de que os haya ido bien....
un saludo campeón
Sergi, el paso por Roubaix es un peaje que todo amante del buen ciclismo debería pagar. No me voy a cansar de alentar a todo aquel que le guste la bici. ¡Brutal!
Felicidades Javi, después de los malos momentos que has pasado y de tu imposible participación en Lanzarote, algo de diversión te habrá venido bien.
Mira que en este blog entramos menores, lo digo por las últimas fotos, jeje.
Dale un saludo al señor Maya.
Enhorabuena Javi, por esa experiencia en el infierno !!
Cual es tu próximo reto?
Saludos,
Toni
Francisco, fue una jornada espectacular. ¡Me hacía mucha falta un día así! Jejeje, ya veo que te ha gustado la última fotito;)
Toni, estoy a la espera de la confirmación definitiva de la organización, pero creo que tengo ya más de un pie y medio en el Ironman de Arizona de Noviembre. En breve informaré...
quina passada, l'altre dia vam creuar un poble adoquinat, eren tot just 800 metres i vam acabar fins als collons dels adoquins, ens vam enrecordar de vosaltres...enhorabona per l'experiència!
Robert, es una prueba en mayúsculas. Unas sensaciones completamente nuevas. ¡Repetiré SEGURO!
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