La tercera sesión del día me debía llevar a completar un cómodo entreno de running. Sobre el papel mental 75' de trote. Pero el espejo de la realidad me ha devuelto una imagen asimétrica. Nunca había saboreado un puro como el de hoy. A los 4 kilómetros me he tenido que parar y volver hacia el gimnasio caminando prácticamente todo el rato. Imposible acelerar el ritmo. Me he quedado noqueado por un zarpazo inesperado. 8 kilómetros en 58'. ¡No está mal el promedio!

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