Día lluvioso, con una llovizna constante y quizás poco apetecible para salir a entrenar. Pero he encontrado la vía de motivación necesaria. Al mediodía estaba por Sant Pere y me ha entrado hambre por correr por los caminos que me han visto sudar durante un buen puñado de años.

Me apetecía muchísimo volver a correr por ellos, poco me ha importado que lloviese; me he enfundado el chubasquero y me he dejado llevar. ¡Qué maravilla! A los pocos metros de salir de casa de mis padres ya estaba pisando tierra. Una tierra húmeda y embarrada que me ha acompañado durante dos horas de running bajo la lluvia. Dos horas que hubiesen podido ser dos más y más y más. La fórmula está en la motivación. ¡No hay porque detenerse!

3 comentarios:
I love Forerunner!!!!!!!
Te entiendo... son los dias que mas me gustan para correr, solitario... no!! rodeado de toda la narturaleza ambiente frio, niebla, barro, ahhh que gusto.
Que envidia cabron
Pere
Carlos, un valor seguro.
Pere, disfruté como hacía tiempo. Se agradece, y mucho, pisar caminos conocidos y distanciados desde hace un tiempo.
Publicar un comentario en la entrada