La previsión no era muy halagüeña. Ola de frío garantizada, pero a la hora de la verdad tampoco ha sido para tanto. Algún que otro instante con los pinceles de los pies un tanto gélidos pero nada que hiciese chisquear la mandíbula. Nos hemos puesto en marcha a las 8:45 am.

Y una vez más hemos salido desde Sant Pere. Vale la pena hacer 20' de coche para disfrutar de 4h10' sin volver a recordar las máquinas de cuatro ruedas. Recorrido duro, con subida a la Juncosa, al Mortirolillo y kilómetros y kilómetros picando para arriba en falsos llanos.

En el Plà de Manlleu hemos parado 10' a calentar un poco el paladar y endulzarnos con una coca de anís y azúcar. Una salida de fondo largo como diría Pascual, regulada y controlada a través de los tamagochis amarillos. Pero lo mejor estaba todavía por llegar. Al acabar, el Chef Martínez nos ha puesto sobre el tapete un paellón de maestro. ¡Cuánto hay que aprender todavía!

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