Cuando los controladores dan la espalda a la pantalla, en el reino de los cielos gobierna su antagonista y un ejercito de ausencia conquista las alturas relegándote a la alambrada y observando entre el resquicio el instante en el que se abran de nuevo las barreras.
Con un desquicio de horas atrasadas y un vodemil logístico asentamos la normalidad y hago de esta semana un paréntesis regenerativo.

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