Después de una semana rozando las 22 horas de entrenamiento, ayer opté por levantar el pie y colocarlo sobre el sofá. Esta mañana he seguido con la misma tónica y me he ausentado de la sesión matinal de natación para acariciar una hora más de almohada. Vuelvo a estar listo para la destrucción.
Nobody pisses in my wheaties!

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