Viaje de ida y vuelta al trabajo con la nueva joya. Poco puedo decir de ella en un estreno de 25 kilómetros. Pero de lo escaso que puedo decir, resalto que estoy encantado de tener por fin una Pinarello. Y es que en estos tiempos en que los cánones de belleza se enmarcan sobre líneas rectas y cifras plumíferas en las básculas, reencontrarme con un Botero sobre ruedas que resalte sus curvas me ha dejado maravillado.

Y por la tarde, distensión con Santi para dejar las piernas listas para unas nuevas semanas de carga.


1 comentarios:
Retrato de lujuria Javi, el tatuaje perfecto, que voy a decir de una pinarello, no te perderas un escaparate para mirarte como te queda, vuela pajaro, saludos y hasta pronto.
Publicar un comentario en la entrada