No, nunca me han gustado los juegos de estrategia, ni los soldaditos de plomo. No cuento con el don de la evasión fantasiosa. Siempre he preferido el protagonismo en el juego. Rivalizar en el campo e intentar ser mejor que quien tiene el mismo pensamiento que yo. Duelo de igualdad para romper la equidad. Así es como entiendo el deporte: o ganas o pierdes. El movimiento táctico mira con catalejo. El movimiento impulsivo mira al frente, de cara y al frente. Un frente con nombre propio: Tourmalet. Y hecho en falta la mirada del burro. ¿Qué importa lo que tenga por detrás o lo que habrá en el más allá, si mi objetivo no es otro que doblegar al Frente? Palomas mensajeras con pico depredador amartillan los oídos del corredor. Juego de estrategia y ciclistitas de plomo. Hay cosas que no cambian. Sigo aborreciendo los juegos de estrategia. No son más que una comida sin sal, una canción sin volúmen, un perfume sin olor, un Tour sin pasión.
PD: Ayer, como viene siendo habitual, otra tiradita de running por la montaña. En esta ocasión, y como hace dos días, acompañado por Zapata. 1h40' bien sudada.

1 comentarios:
este Tour prometia... solo falto que se diesen un besito cuando llegaron juntitos, ja ja jaaaa
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