Salir una noche, estar destrozado una tarde, volver a entrenar al día siguiente reafirman hasta límites insospechados lo mucho que me gusta el deporte. Mi fuente de distracción, mi fuente de diversión, mi fuente de entretenimiento. Espacio abierto, respiración entrecortada, encharcado en sudor, sin más, yo y sólo yo. Sin más dependencia que la de escuchar a mis ganas. Y hoy han sido muchas. Al mediodía a testar la rodilla durante 60', fundiéndome bajo el sol, por la ladera del Llobregat hasta Sant Boi. No ha habido molestias.

Así que doble alegría. Y para seguir con el subidón, por la tarde, al salir del Prat, he decidido hacer parada en Gavá Mar, dejar el mochilón, recargar el bidón y continuar con la sesión de bici. 2h15' a muy buen ritmo, llegando empapado de nuevo y parando en casa del Barbut para charlar un rato antes de pasar por la ducha.

No está mal el material del que dispone el Ayuntamiento...

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada