Después de la explosión de emociones de ayer noche, esta mañana he quedado con Pasculli para saltar al monte con la BTT. Mañana muy calurosa, pero bien vale la pena sudar un poco más de la cuenta entre polvo y matojos para alejarse del mundanal amasijo de chapa y humo.

Dos horas y media de mountain bike que sirven como pequeño paréntesis a las sesiones de running que están por venir. Estoy muy motivado de cara a la maratón. Y aunque es cierto que quedan muchas semanas por delante, no es menos cierto que empezar con buena zancada es alentador.

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