Hoy ha sido día de presentaciones. Empezaba a estar ansioso y ya no he querido esperar más. Al salir del Prat me he enfilado hacia sus rampas, he humedecido el tubo superior de la Pinarello a base de gotarrones salados y por fin he alcanzado con la Pinarello el alto del Rat Penat. ¡Esta bici es una auténtica maravilla!

Mañana de nuevo a seguir con el plan hacia Berlín. De momento voy combinando la bici y la carrera a pie.

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