Hoy he cambiado la bici por el coche para ir a trabajar. A media mañana debía aterrizar en el aeropuerto para recoger a mis padres y cederles el coche para que pudiesen llegar hasta casa. Pero he sido previsor y me he preparado una mochila con mi medio de transporte: zapatillas. Y llegadas las 18:15 he arrancado el motor y bajo un bochorno difícilmente soportable he llegado a casa como viene siendo habitual, encharcado en sudor y feliz con mi deshidratación.

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