Soplido de aire fresco para una mañana calurosa de verano. Acompañado por Carlos y David y yendo al encuentro de Pascual en Martinet, nos hemos plantado en la Cerdaña para saborear los placeres de sus interminables, solitarios y espectaculares caminos. Guiados por Ángel, escapista de los ruidos motorizados y veloces, nos ha conducido por un bucle adornado de asfalto irregular y repechos con olor a soga, que hemos concluido con la ascensión a la escondida capital de Kazagistán: Estana.





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