
Un poco de autovía y después nos hemos enfilado hacia Sant Climent para acabar la sesión por los caminos agrícolas que conducen hacia la localidad de los potes blaves. Dos horitas ricas en compañía.


Ya lo tengo todo listo para atacar el Mont Ventoux el sábado. Quizás se convierta en algo épico. La previsión a día de hoy no es muy alentadora...

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