Tiempo en la Natación: 1h12' (Grupo de edad: 67. General: 519)
Transición 1: 6'01''
Tiempo en la bici: 5h26' (Grupo de edad: 4. General: 37)
Transición 2: 2'29''
Tiempo en la maratón: 4h15' (Grupo de edad: 41. General: 279)
Tiempo Final: 11h02' (Grupo de edad: 16. General: 104)
Creedme cuando digo que me importa un comino toda la batería de números que reflejan la clasificación. Vivo de espaldas a ella. Saint George no ha sido una carrera. Algunos analizarán los tiempos y concluirán: Vaya crujida en la maratón. Y acertarán en su análisis. Otros se atreverán con la causa que provoca el batacazo en la maratón: Se ha excedido en la bici y se ha olvidado que luego hay que correr. El Ironman se compone de tres pruebas y no sólo de la bici. Quizás también tengan parte de razón (o no...). Yo tengo mi propia justificación:
YO NO PREPARO UN IRONMAN, SINO QUE PARTICIPO EN UN IRONMAN.

Y participo, porque ADORO esta prueba. (La adoro como un TODO y por ello no me gusta dividir sus disciplinas y entrenarlas. El Ironman son 3 en 1 y no 1+1+1 en los días de entre semana.) Y Saint George ha contribuido, y de qué manera, a enaltecer mi matrimonio con la prueba de los 226 kilómetros. Un Ironman recién nacido. Un Ironman que recibía su primer bautizo el sábado pasado. Un Ironman de una belleza inconmensurable. La natación en un marco llamativo, abobalándome, hipnotizándome, enamorándome, avivándome las ganas por entrar en comunión con sus aguas. La belleza a primera vista hace perder la cabeza y poco importa si el agua está a 14º, la tontería no entiende de peligros ni barreras.

El sector de bici, simplemente un sector de BICI con toda su sustancia.

Pendientes, mucha pendiente, bajada, mucha bajada, batalla contra el viento, alianza en favor del viento, desgaste torsionado con el asfalto gravillado y vibrante, de interminables rectas e incontables curvas, una calcamonía de 180 kilómetros que dan el pase al beso de la cobra.

Una cobra de 42,195 mts, que se eleva sobre Saint George, que hiere pero no mata, que aprieta pero no ahoga, y que aviva el dicho: quien bien te quiere te hará sufrir.

"¿Utah? ¡No hay nada en Utah!" Es posible que para algunos, para muchos, siga sin haber nada en Utah, aunque para mí siempre estará Saint George. Un Ironman que se presenta con fuerza, con autoridad para convertirse desde el día 1 de mayo de 2010 en la nueva CATEDRAL del circuito Ironman.

La Catedral, un lugar donde redimirse, un lugar donde reposar.

























